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Batalla de Atapuerca

Batalla de Atapuerca

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La distribución del reino de Navarra impuesta por Sancho III el Mayor entre sus hijos, más que perpetuar la unión entre ellos y a la postre la del propio reino, fue causa de continuos altercados. Al primogénito García le fue entregado el reino de Navarra; el entonces Condado de Castilla pasa al segundogénito, Fernando; a Ramiro, Aragón, y a Gonzalo, Sobrarbe y Ribagorza.

En 1037, Vermudo III emprende una guerra contra su cu√Īado Fernando (casado en 1032 con Do√Īa Sancha, hermana de aqu√©l) resultando derrotado y muerto en la batalla de Tamar√≥n, en la que Fernando cont√≥ con la ayuda de Garc√≠a de Navarra bajo la promesa de entregarle unos territorios castellanos que, desde Oca llegaban hasta las puertas de Burgos; desde Briviesca hasta el valle de Urbel; desde Castrobarte hasta Bricia, al sur de Reinosa, y desde el Nervi√≥n hasta Santander, integrando al viejo reino astur en el reino navarro.

La Versión Silense

Seg√ļn el Monje de Silos, ¬ęla envidia devoraba el coraz√≥n de Garc√≠a y motivado por ella no dud√≥ en atentar contra la vida de Fernando aprovechando una visita que hiciera √©ste a N√°jera con motivo de una enfermedad que puso a Garc√≠a cerca de la muerte. Al poco, para hacer olvidar su atentado, o para sincerarse de √©l, Garc√≠a fue a visitar en su corte a Fernando, ‚Äúm√°s para disimular su frustrado crimen, que para consolar a su hermano‚ÄĚ. Lleno de ira al verle, Fernando hizo que le cargasen de cadenas y mand√≥ que le encerrasen en una torre de Cea. El navarro logr√≥ escaparse y deseando vengar la injuria, declar√≥ la guerra a su hermano¬Ľ.

La historia nos presenta la personalidad del monarca navarro como ‚Äėvisceral y poco reflexiva‚Äô. √Čste plantea la disputa de la causa mediante una guerra. Fernando I de Castilla, al parecer m√°s sensato, intent√≥ varias veces solucionar el problema, mandando embajadores con el fin de procurar acuerdos y evitar el litigio, pero el navarro los rechaz√≥ a todos y la guerra no se pudo evitar.

El 1 de Septiempre del a√Īo 1045 las huestes castellanas y leonesas se encuentran en Atapuerca, a tres leguas al este de Burgos. Fue por lo tanto Fernando quien atraves√≥, aunque poco, los l√≠mites de su reino para salir al encuentro de su hermano. Seg√ļn el silense, Garc√≠a ten√≠a en su ej√©rcito fuerzas auxiliares moras, y tal vez, le ayudara su hermano Ramiro.

En los Anales Compostelanos podemos leer: ¬ęEn la era MLXXXII, el primer d√≠a de septiembre, fue matado el rey Garc√≠a, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero suyo, llamado Sancho Fort√ļn, a quien hab√≠a injuriado con su mujer¬Ľ. El mismo asesino, que se puede identificar con Sancho Fort√ļn, se√Īor de Funes hasta poco antes de la batalla, debi√≥ perder la vida tras su crimen. La najerense, sin embargo, nos habla de unos parientes ‚Äėfideles‚Äô del rey Vermudo, que, empujados por la reina Sancha, se lanzaron furiosamente hacia el rey Garc√≠a, acci√≥n contraria a la intenci√≥n manifestada por Fernando de capturar vivo a su hermano.

Tal vez aterrado el castellano por el inesperado desenlace, renunci√≥ a perseguir a los navarros. Tal vez √©stos, lejos de perder la serenidad, supieron defenderse hasta que la noche separara a los combatientes; el hecho es que tuvieron √°nimo, no s√≥lo para recoger a su rey y llevarle a enterrar a N√°jera, sino tambi√©n para aclamar en el mismo campo de batalla a su hijo y sucesor Sancho, el que llevar√° en la Historia el nombre triste de Sancho de Pe√Īal√©n, y que entonces deb√≠a de ser un adolescente de quince a√Īos.

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